[Review] Accept en Chile: Una gran fiesta del metal

Un par de minutos antes de que comenzara el show, me puse a conversar con un caballero que se encontraba cerca mío, y que durante los 80’s se hizo fan de la banda por sobre otras pertenecientes al género. En esa época debía de haber sido un par de años más joven de lo que yo soy ahora, y ésta era la primera oportunidad en que presenciaba un show de Accept. Alejado tal vez un poco de la historia más reciente de la banda, me preguntó si sabía más o menos que podía esperar del show que se venía, y mi respuesta fue muy simple: un show equilibrado entre temas clásicos del pasado y temas de esta nueva era que se han ido transformando en himnos, todo bajo el alero de una banda que pareciera estar en su mejor momento.

El de la noche del martes fue un show que bordeó las dos horas. Era la quinta presentación de Accept en Chile, y extrañamente, en un quinto recinto diferente. Luego de su show del año pasado, la promesa y las expectativas eran demasiado grandes, pero desde el primer segundo los germanos las supieron cumplir. Die by the Sword abrió los fuegos y echó abajo el Teatro Coliseo de manera inmediata, seguida por Stalingrad y Restless and Wild, y quedó clarísimo que tanto los clásicos de la época de Udo como las canciones que han visto la luz durante esta última época con Mark Tornillo, son prenda de garantía para cada show del grupo.

T.V. War hacía su debut en Chile, demostrando que Tornillo pareciera haber nacido para hacerse cargo de las voces en la banda. Pandemic, Koolaid, No Regrets, Analog Man y Final Journey se encargaron de recordarnos que Accept no están viviendo de las glorias pasadas, sino que es una banda con más de 40 años de trayectoria, con interrupciones en el camino, pero que se ha mantenido creando no sólo un par de buenas canciones por álbum, sino que desde su reformación se han preocupado de crear 4 discos repletos de canciones que nos encantaría escuchar en vivo.

Una maravillosa Shadow Soldiers se encargó de dar paso a “the one and only” Wolf Hoffmann, tal como lo presentó Mark Tornillo. Despachándose un solo que nos recordó a su álbum Headbangers Symphony, el calvo líder de la banda demostró la gran cercanía que siente por la música docta, que en más de una oportunidad ha sido capaz de imprimir en obras de Accept. Aquí me tomaré un par de líneas para referirme a lo que representa Wolf Hoffmann, ya que siempre me he referido a él como el músico que más disfruta estar sobre un escenario. Sólo basta con ver la felicidad que demuestra cada vez que está tocando en vivo, en cada oportunidad en que alza su puño, el calvo hombre de la guitarra demuestra ser el general indiscutido de este ejercito arrollador conformado por los músicos sobre el escenario y los fans que repletan los recintos en que tocan.

Tal vez la única persona que podría pelearle el puesto de la persona que más disfruta sobre un escenario a Hoffmann, sería Peter Baltes, su eterno compañero de batallas a lo largo de la historia de la banda, con quien dió vida a canciones como Neon Nights, Princess of the Dawn, Monsterman y Up to the Limit, las que continuaron el show y nos daban una vuelta por la historia de los germanos.

Al cabo de 15 canciones el show fácilmente podía haber terminado y nos retiraríamos felices, pero aún faltaba mucho por disfrutar, y la banda se despacharía otro himno de su catálogo de la mano de Metal Heart. Durante casi dos minutos los asistentes nos dedicamos a corear a capela el intermedio de la misma, en otra de las tantas postales del fiato existente entre el grupo y su público nacional. Aquí la banda completada por Uwe Lulis en guitarra y Christopher Williams en batería, brindó un final épico protagonizado por este último, quien al final del show se mostró sumamente agradecido de poder estar aquí, diciendo que se sentía casi como en familia, entre otras cosas porque se pudo reencontrar con su novia, quien también se encontraba girando por nuestro país, y que además pasó parte de su infancia aquí, y de ahí se desprende lo especial que fue este show para él.

Ese clásico automático en que terminó por convertirse Teutonic Terror junto con Fast as a Shark cerraron la primera parte del concierto. En el bis se dejaron caer Stamped y Midnight Mover, en otra demostración del equilibrio que presentan los setlist de la banda, y con un Williams enfundado en una camiseta de la selección nacional. Para bajar el telón aparecieron la infaltable Balls to the Wall y la canchera I’m a Rebel, que cerraron de manera perfecta una fiesta repleta de metal, en lo que no me cabe duda fue un show inolvidable para todos quienes asistimos, y en especial para ese caballero que cumplía el sueño de ver a su banda favorita por primera vez.

Wolf Hoffmann ha dicho que desea realizar una gira sinfónica durante el próximo año con la banda y que desea recorrer todo el mundo. Quién sabe si en una de esas se dejan caer por estos lados de concretarse su sueño, al menos a mí no me cabe duda de que tal como lo han sido sus cinco shows en Santiago y el que se viene en Puerto Montt, ese hipotético show sinfónico de los teutones sería algo para atesorar en nuestras memorias.

 

By Basa

1 Comentario en [Review] Accept en Chile: Una gran fiesta del metal

  1. Simón // 26/10/2018 en 15:06 //

    Fue mi primer show de Accept y fue perfecto, un show alegre, la pasamos increíble!

    Me gusta

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