[Historias de Vinyl] Rompiendo el estereotipo del Metalero

Seamos sinceros, cuántos de nosotros hemos sido blancos del clásico estereotipo del metalero, producto ya sea del comentario de alguien en la calle o de alguna amistad o familiar, a cuántos no nos ha dicho una tía “Ay, pero si andan siempre de negro, adorando a Satanás y matando animalitos en el bosque”, y sí, es verdad, a veces hacemos eso, pero no siempre tía… Bueno, en realidad no es tan así, tal vez una de esas cosas sí es verdad, básicamente la de andar de negro, la otras dos son más que nada parte de la mitología, a menos claro que haya vivido en noruega a principio de los 90’s.

La cosa es que cuando uno dice que es metalero, inmediatamente la gente tiende a encasillarnos, y creen que no podemos hacer nada que no se encuentre envuelto dentro de las tinieblas del Metal, y ahí es cuando la cagan por no darse el tiempo de ver un poco más allá. Como que la gente siente que el ser metalero es limitante para hacer más cosas, o que uno sólo puede escuchar Metal y ningún otro género musical. Pero no es así, aun cuando mucha gente intenta seguir encasillándonos y estereotipándonos.

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Por ejemplo, ¿es raro ver a un metalero bailando?, no, no es raro, la concepción que tiene la gente hace que parezca extraño, como en mi caso, a mí me carga bailar, si me hacen elegir entre ir a una disco a dos cuadras de mi casa o jugar una pichanga a cuatro comunas de distancia, que no les quepa duda que elegiré la pichanga, pero eso no significa que no me mandé mis cuecas para el 18, no soy del Bafochi pero me las arreglo para no quedar en ridículo con un pie de cueca, y creo que como yo, les ha de pasar a muchos.

O aquellos que sean contemporáneos a mí, bordeando los 30, un par de años más un par de años menos, díganme quién no se sabe al menos una canción de los Backstreet Boys, en los 90’s era como cultura general saberse al menos una. O si nos ponemos más latinos, una canción de Pablito Ruíz, ¿quién no le dijo a la mamá que ella lo había besado?, como se habrá dado cuenta estamos tirando el carnet más que al suelo, al subterráneo.

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Siendo honesto, originalmente esta columna iba a apuntar hacia otro lado e iba a titularse “Placeres Culpables”, abarcando esos gustos que a ratos salen del “parámetro establecido” de lo que se considera ser metalero, pero me di cuenta de que eso sería caer en este juego de los estereotipos y encasillamientos en los que suele caer todo el mundo, por eso preferí darle un pequeño giro al relato y centrarme en ese gran problema que aún tiene la sociedad, porque seamos sinceros, el problema de encasillarnos y definirnos o describirnos, es un problema de la sociedad, no nuestro, son ellos quienes aún nos desconocen, tal vez nos aceptan o al menos saben convivir con nosotros, aun cuando todavía muchos creen que nos dedicamos a sacrificar animalitos en el bosque, cosa que no es así.

Extrañamente toda la idea de esta columna nació en un bar (la media novedad hueón), y no cualquier bar, sino que estaba en uno de estos bares rudos en el centro de Santiago, cercano a la Moneda. Hace unos días, mientras disfrutábamos de unos brebajes milenarios con unos amigos, en la clásica maquinita de los videos del bar estaban sonando varios grupos, todos dignos de estar en el Wacken, y mientras estaba en formato aleatorio de repente empezó a sonar una canción, yo la conocía a la perfección, pero mi primera sensación fue de que “esta canción no calza acá”, pero para mi sorpresa todos los comensales comenzaron a corearla, casi como si estuviéramos presentes en un show de la banda, y lo particular es que eso no se repitió con ninguna otra canción. A estas alturas ya se podrán hacer una idea tanto de la canción como del grupo, son quienes prestan su imagen el día de hoy, era Journey y su clásico “Separate Ways (Worlds Apart)”.

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En ese momento me sorprendí, pero después me di cuenta de que no había razón para sorprenderme, dado que yo mismo soy un ejemplo de lo que pasó allí ese día, lejos de ser de esos metaleros de caricatura que a muchos les gusta presentar, somos personas que no tienen por qué limitarse y encasillarse según los cánones establecidos por gente que no tiene ni puta idea de lo que significa ser metalero. De hecho ese mismo día un caballero en la calle nos mandó a leer la Biblia, y dentro de mi civilizada forma de ser no le quise responder que ya me la he leído, después de todo prefiero andar de negro por la vida y siendo buena persona aunque muchos no lo quieran ver, que andar por ahí profesando, criticando y defendiendo a algunos que han hecho cosas bastante peores que andar sacrificando animalitos en el bosque, cosa que de por sí los metaleros no hacemos.

by Basa

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