Historias de Vinyl: Es un largo camino a la cima si quieres rock and roll

Hace un par de semanas fuí a ver tocar en vivo a la banda de un amigo. Hace casi una década que no lo veía, me había invitado un par de veces a ver a su grupo pero por temas de tiempo se me había hecho imposible. El show de ese día era especial, no sólo estaban lanzando el video clip de un single, sino que también venían llegando de una gira por Inglaterra.

Luego de tocar tuvimos unos minutos para conversar de la vida y aproveché de preguntarle qué tal había sido la experiencia de la gira, y sólo hubo cosas buenas que decir, que fue toda una aventura con muchos momentos gratos, pero al regresar había que volver un poco a la realidad, y cuando no eres una de las bandas de renombre, con rodaje en las radios y una que otra aparición en TV, tienes que tener ingresos no sólo para solventar la banda sino que también para tu día a día, así que había que volver al trabajo regular.

Días más tarde, de visita en el café regalón, de esos en que efectivamente venden café y en los cuales el café es la mayor atracción, conversaba con uno de sus dependientes, quien también tiene un grupo, y me comentaba cuán difícil es a veces profesionalizar el trabajo musical, partiendo por todos los trámites legales y el papeleo, la necesidad de ir a la SCD o el pedir un contrato a la hora de ir a tocar a algún lugar. De hecho, eso me llamó la atención, que en algunas oportunidades por el solo hecho de pedir un contrato, los establecimientos prefirieran privarse de tener los servicios de una banda y mejor optaran por recurrir a otra que “hiciera menos atados”.

Sobre la marcha me acordaba lo que comentaban los chicos de Nuclear en el libro “Pájaros Negros”, que cuando decidieron ir de gira a Europa para promocionar el “Jehovirus”, disco que nos musicaliza hoy, dos de sus integrantes se vieron en la obligación de renunciar a sus empleos, dado que no se les otorgaron los permisos o “días administrativos” para poder salir. Son tal vez momentos como esos los que te impulsan a tomar la decisión de arriesgarte a vivir al tres y al cuatro para darlo todo por el futuro de tu banda y eventualmente ver la luz al final del camino, camino que suele ser cuesta arriba y no siempre muy bonito, como ya lo decía AC/DC a mediados de los 70’s.

Como si todo esto no fuese suficiente, cuando las bandas nacionales son invitadas a abrir los shows de algunas bandas extranjeras, no siempre hay igualdad de condiciones en lo que a sonido se refiere. Creo que a más de alguno nos debe haber tocado escuchar una mala amplificación en alguna de esas oportunidades, y eso no recae en las manos de la banda. O cuando hay presentaciones propias en algún local, los horarios suelen ser sumamente tarde, y considerando que muchas veces son en días de semana, por lo cual aquellos que deben madrugar al día siguiente para ir a sus pegas, se lo piensan dos veces sobre ir o no a ver los shows. ¿Por qué una banda internacional puede tener shows a las 20:00 o 21:00 horas, y cuando los shows son de las bandas nacionales suelen partir por lo bajo a las 23:00 horas? Hablo de los días de semana, obviamente. De hecho ese fue uno de los motivos por los cuales no había podido ver antes a la banda en que está mi amigo.

Puede que ésta no sea la realidad de todas las bandas nacionales, tal vez solo sea el caso de las bandas más emergentes, pero si hay algo que puedo asegurar es que aquí aún hay muchas cosas que siguen siendo desconocidas para nosotros, los ciudadanos de a pie que nos dedicamos a disfrutar de la música. Aquí es donde me acuerdo de algo que dijo nuestra editora de Blast! hace un tiempo, a propósito de las 7 lucas del confort, en donde todos estuvimos pensando durante más de un año qué hacer con esa plata, y bueno por qué no usar ese dinero en ir a ver a una de nuestras bandas locales, comprar sus discos o su merchandising.

Para cerrar, me acuerdo de las palabras que me dijo uno de los miembros de la banda de mi amigo cuando yo dejaba el local y partía de regreso a mi hogar: “gracias por el apoyo”, porque al final ahí está la clave de todo, sin nuestro apoyo, todo el esfuerzo de ellos se termina por diluir y eso es lo último que deseamos.

 

by Basa

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