[Review] La despedida de Ozzy Osbourne

Lo de la noche del Martes prometía ser una fiesta, y el hecho de que hasta poco antes de empezado el show las filas a la espera para poder entrar al recinto del Parque O’Higgins fuesen larguísimas, lo demostraba. El anuncio del fin a medio siglo de carrera por parte del Príncipe de las Tinieblas, era razón más que suficiente para formar parte de sexta presentación de Osbourne en nuestro país, contando cuatro en solitario y dos junto a Black Sabbath.

El ambiente al interior del Movistar Arena estaba más que listo, con un público prendidísimo desde antes de que los músicos salieran a escena. Al lado mío había un señor que fácilmente podía haber sido compañero de curso de quien sería el protagonista de la noche, y eso dejaba en claro que esto no era tema de edades sino de pasión, y que mejor muestra que Ozzy, quien con casi 70 años sigue saltando, cantando y disfrutando cada show.

Para calmar al público, por los parlantes del recinto comenzó a sonar una canción de Metallica, y en algo que parecía preparado, las luces se fueron a negro luego de escucharse el coro “Exit, light / Enter, night”. Todo se iba a negro y en las pantallas al fondo del escenario comenzaba la proyección de unas imágenes que abarcaban la vida de John Michael Osbourne desde pequeño, lo cual daría paso a “O Fortuna” y aquí ya no había vuelta atrás, la fiesta había comenzado.

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El primero en salir a escena fue el propio Ozzy, secundado por una banda de viejos conocidos, dando paso a la primera canción de la noche, “Bark at the Moon”, en donde la entrega fue instantánea, con un público coreando a todo pulmón. Y en esta noche no había espacio para guardarse nada, y el teclado de Adam Wakeman lo dejaba en claro al dar el comienzo de un clásico indiscutido como lo es “Mr.Crowley”, joya del disco debut de su carrera en solitario.

El set continuaba con “I Don’t Know” y la primera precsencia de Sabbath del set, “Fairies Wear Boots”, en donde Tommy Clufetos demostró que todos estos últimos años girando con los oriundos de Birmingham, le daban cierta autoridad a la hora de tocar. La posta caía en manos de otro clásico, “Suicide Solution” y su inconfundible riff se apoderaban de la noche. Luego Ozzy presentaba una canción sobre cual muchas veces le habían preguntado el por qué ya no la tocaba en vivo, así que nos regalaba “No More Tears”, en donde el bajo de Blasko marcaba fuerte presencia en un clásico de comienzos de los 90’s.

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Antes de “Road to Nowhere” vino un momento bastante importante de la noche, cuando Ozzy comentó sobre todo lo que se había rumoreado sobre esta “Gira de despedida”, diciendo que él no pensaba retirarse sino que prometía que volvería, si será o no cierto, dejemos que el tiempo de su respuesta. Y aquí se dejó caer otro clásico de Sabbath, con su aún potente discurso político y social, “War Pigs” se dejaba caer cual épico himno que es.

Y aquí llegaba el momento de otro de los protagonistas de la noche, porque con décadas de colaboración, el vikingo Zakk Wylde se ha ganado un espacio por derecho cada vez que uno habla de la carrera de Ozzy. Con un espacio en donde mezclo “Miracle Man”, “Crazy Babies”, “Desire” y una de esas canciones que uno sueña con volver a escuchar en vivo, “Perry Mason”, el barbón regaló un momento para el recuerdo, al cual siguió el solo de Clufetos con toda la aplanadora potencia de la que hemos sido testigos en sus últimas visitas.

La sorpresa de la noche se presentó de la mano de “Flying High Again”, seguida de una “Shot in the Dark” que dejó a todo el Movistar coreando, para dar paso a “I Don’t Wanna Change the World”, tras la cual Ozzy decía su característico “Ésta es la última canción, a menos que griten tan fuerte que nos obliguen a salir nuevamente”, todo eso para que “Crazy Train”, clásico obligado de cualquier ranking de las mejores canciones en la historia de Metal, hiciera presencia.

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El bis no se hizo esperar, y la guitarra acústica daba el pie para “Mama, I’m Coming Home”, que dejó la mesa servida para el broche de oro que fue “Paranoid”, tal vez el último regalo de Sabbath que Ozzy no hiciera en su carrera. El legendario Ross Halfin se encargó de inmortalizar el final de la que eventualmente fue la última presentación de Ozzy Osbourne en nuestro país, pero si les soy honesto, tengo mis dudas en eso, Ozzy es de una especie casi extinta, de eso que no sirven para estar quietos y alejados del escenario, de esos que la única forma de que se retiren, es que la muerte les venga a golpear la puerta y les diga “Llegó el momento”, porque de lo contrario seguirán haciendo lo que más les gusta.

Una de las canciones de Ozzy dice que él no quiere cambiar el mundo y no quiere que el mundo lo cambie a él, tal vez eso segundo resultó, pero lo primero no, Ozzy cambió el mundo, cambió el mundo de la música hace medio siglo cuando junto a tres amigos en Birmingham formaron la que se transformaría en la banda que oscureció el Rock y le dio el nacimiento al Metal. Para bien o para mal, la noche del Martes 8 de Mayo del 2018, en el rincón más apartado del mundo, Ozzy dio la partida al No More Tours 2, el que supuestamente marca el fin de su carrera, pero de los arrepentidos es el reino de los cielos, y los mentirosos tienen un lugar en el infierno, así que ya sea una u otra, esperemos a ver cómo continúa esta historia.

By Basa

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