[Review] Walk The Rail – Embroidery

Cuántas veces han salido personajes anónimos intentando ningunear la escena rockera nacional. Que no hay talento, que las bandas son fomes, que intentan copiar otras que ya existen, bla, bla, bla… El discurso está más que sabido y afortunadamente, este es el enésimo caso donde no se cumple nada de eso. Walk The Rail es una banda que nació en Santiago el 2013 y respira calidad en cada momento de su trabajo. Con Embroidery, un disco que tiene pocos meses de vida y que fue financiado en parte por un crowdfunding (una estrategia que deberían seguir muchas más bandas), demuestran que tienen una ambición por querer conquistar a los amantes de los sonidos más progresivos y atmosféricos.

Abriendo con el tema homónimo, dejan claro que buscan transportarnos en un viaje profundo, lleno de pequeños detalles, voces múltiples, teclados, samples, que enriquecen aún más este trance. Sin previo aviso golpean fuerte con Breathe Again, muy cargada a las guitarras y con fuerte actitud, declarando que esto viene de verdad. Además, esta canción tiene la gracia de atraparte con esos potentes riffs que, a medida que pasan los minutos, se transforman en pasajes cada vez más complejos e incluso haciendo guiños a King Crimson, algo que merece respeto.

El efecto del “menos a más” puede ser un arma de doble filo, sin embargo, con Fatum funciona de gran manera. Comenzando lentamente con una atmósfera melancólica, va ascendiendo a sonidos más rockeros, jugando con lo progresivo, para terminar con unos riffs pesadísimos que dejarán cabeceando a más de uno. Lo que viene a continuación es fuera de serie. Alright I nos muestra a una banda desatada, que se soltó al máximo para mostrar sus capacidades tanto en lo acústico, con una clara influencia de Porcupine Tree, como en lo eléctrico, desarrollando un groove exquisito y muy pesado, junto a una vocalización muy inspirada. Y como no hay primera sin segunda, los santiaguinos se mandan Alright II, que básicamente sigue la misma línea de la primera. No sé cuál habrá sido la decisión de hacerla en dos canciones separadas, juntas habrían funcionado como una gran epopeya, pero son detalles que no opacan el resultado final.

Uphill muestra la cara más sensible de la banda, una bella y triste balada acústica, que brilla gracias a los arreglos orquestales que fueron añadidos y que nos transmite de manera más intensa el sentimiento melancólico de la canción. Y ya finalizando, Pendulum repite la misma fórmula que Allright o Fatum, pero logrando un resultado totalmente diferente, haciendo una clase de progresivo, creando un sinnúmero de secciones que se van uniendo de manera muy armónica y sonando de manera actual, un buen cierre.

El debut de Walk The Rail es preciso, una carta de presentación que nos deja algo ansiosos por querer escuchar más material. Meterse en las arenas del rock y el metal progresivo es un desafío monumental, pero la banda aprueba con creces y demuestra que está para grandes cosas, con madurez y trabajos de esta calidad tienen un futuro esperanzador.

by Mato

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