[Review] Depeche Mode: Fe y devoción para las masas

Podemos encontrar una gran cantidad de buenas bandas en diferentes estilos, pero son pocas las que verdaderamente cambiaron el curso de la música. Depeche Mode se encuentra en el segundo grupo y en una posición privilegiada. Demostraron que se puede rockear a punta de teclados, sintetizadores y mucho baile como si fuese una de las bandas más pesadas del planeta. Colocaron la música electrónica y el pop en lo más alto, y además cruzaron barreras, influenciando a un montón de bandas en el rock tales como Nine Inch Nails, Rammstein, Muse, A Perfect Circle, The Smashing Pumpkins y un sinnúmero de otras, hacen que su legado sea invaluable. Por lo que ver a una institución de esta envergadura, hace que su show se convierta en una misa. Dicen que la paciencia tiene su recompensa y eso es lo que pasó en la noche del 21 de marzo. Tuvieron que pasar 8 años y medio para que los ingleses volvieran a nuestro país y lo hicieron debutando en el principal coliseo de nuestro país, frente a casi 50 mil fanáticos que tenían sed de celebración negra.

El Global Spirit Tour caía exactamente a las 21:00 hrs y lo hacía con “Going Backwards” de su último trabajo, “Spirit”. Con una pintura abstracta que se proyecta por las pantallas, aparece Dave Gahan a oscuras y sólo le bastó cantar los primeros versos para echarse el público en el bolsillo. A continuación, la algarabía se desata con “It’s No Good” del inmenso “Ultra” y nos hacen saber que será una noche para recordar por mucho tiempo. La banda sonaba potentísima, rozando la perfección y así nos entregaban “Barrel Of A Gun”, también del disco de 1997, que con el pasar del tiempo se ha convertido en uno de los discos más preciados de los ingleses. La fiesta continuó con “A Pain That I’m Used To”, donde se sacaron una versión espectacular, que nos llevaba desde ritmos bailables a momentos derechamente para cabecear, y un Gahan bailando por todo el escenario, donde incluso parecía que le quedaba chico. “Useless” comenzaba a sonar y al rato uno pensaba que parecía más una gira de promoción de “Ultra” que de “Spirit” ¿Tiene algo de malo? Al contrario, fue una excelente decisión.

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DG MEDIOS © Jaime Valenzuela

Las cosas se calman un poco con una gran versión de “Precious”, que quizás es el último gran clásico de la banda. A esta altura el show ocurría únicamente en el escenario, ya que el público estaba algo frío y distante. Uno pensaría que con Depeche Mode la gente estaría cantando y bailando durante todo el concierto, pero no ocurría hasta el momento. Algo de esto cambió cuando nos transportaron a los sonidos del inmenso “Violator” y comenzó a sonar “World In My Eyes”, donde Dave Gahan nuevamente se come el escenario con su presencia y esos pasos de baile que sólo él puede lograr. Y esto lo reafirma en “Cover Me”, donde en su clímax dejó una de las grandes postales del concierto. Y es que Gahan además de tener una gran voz con esos tonos bajos tan característicos, es un verdadero artista con su cuerpo, es la pasión hecha persona que busca transmitir la banda.

Y así llegamos a unos de los momentos más sorprendentes e íntimos de la noche, donde el gran Martin Gore deja su guitarra de lado y se posiciona en el micrófono para hacer una conmovedora y desgarradora versión de “Insight” acompañado únicamente de un piano. Y es que Gore es el cerebro de la banda, responsable de la mayoría de las composiciones de su catálogo, él es Depeche Mode. Aún con micrófono en mano, comienza a sonar “Home”, que se catalogó como uno de los momentos más espectaculares de la noche y que dejó cantando al público por varios minutos más.

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DG MEDIOS © Jaime Valenzuela

Comienza a sonar la erótica y oscura “In Your Room”, apoyada por un video de una pareja realizando una danza cargada al peligro y la sensualidad, cortesía de quién más que Anton Corbijn, considerado el quinto miembro de la banda y que ya lleva más de 30 años trabajando con ellos en el espectáculo visual. Fue otro de los altos momentos de la noche, que nos dejó en un trance del cual no queríamos escapar. Ahora era el turno de “Where’s The Revolution”, mostrando al Depeche Mode más político y actual. Hasta ahora ninguna canción ochentera, pero eso estaba por cambiar con “Everything Counts”, donde nos dieron una dosis pura del mejor synthpop y que dejó a todo el Nacional convertido en una pista de baile. Nos quedamos en la misma década y nos regalan un temazo de aquellos, “Stripped”. ¿A quién no se le erizan los pelos cuando comienza a sonar el sintetizador de Gore? Un momento sublime que se unió con uno de los mayores himnos de la banda, “Enjoy The Silence” que generó la locura en el público, cantando al unísono junto a la banda y claro, no estuvo exenta de algunos de los divertidos movimientos del polémico Andy Fletcher, que para muchos es desconocida su función dentro de la banda, pero es el responsable de crear armonía y equilibrio entre Gore y Gahan, así que será siempre un grande. Y para cerrar la tripleta de grandes clásicos de la banda venía la inmensa “Never Let Me Down Again” y que nos regaló uno de los momentos más hermosos al ver como las casi 50 mil personas movían sus manos de un lado a otro. Porque la pueden tocar más de mil veces (y así ha sido literalmente), pero será siempre uno de los momentos más altos de la noche, esta es la canción que resume lo que es el espíritu Depeche Mode y por eso llega a emocionar hasta la médula.

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DG MEDIOS © Jaime Valenzuela

El encore comenzaría con una íntima versión de “Strangelove” a cargo nuevamente de Martin Gore y acompañado del talentoso Peter Gordonero en el piano, para pasar sin mucha pausa a la dramática “Walking In My Shoes” con una versión llena de intensidad y con un Christian Eigner desatado en la batería. Finalmente vendría “A Question Of Time” para seguir reviviendo los 80’s y la infaltable “Personal Jesus”, que hizo bailar por última vez a todo el Estadio Nacional.

Los oriundos de Essex se les echaba de menos hace rato, pero la espera valió la pena, porque nos entregaron un show impresionante, para recordar por siempre. Que si faltaron canciones como Policy Of Truth, Black Celebration, Under The Wheel u otra es cierto, pero con un catálogo tan extenso, repleto de éxitos es imposible quedar satisfechos. Lo único que esperamos es que no se demoren casi otra década en volver y que sigan tan activos como lo están ahora, ya que no muestran señal alguna de desgaste. Depeche Mode tiene su fuego intacto, así como nosotros tenemos nuestra fe y devoción hacia ellos.

by Mato

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