[Review] Solid Rock: Tesla, Cheap Trick y Deep Purple en Chile

El cartel del Solid Rock prometía mucho, y después de 4 horas de música hay que decir que cumplió con las expectativas, y con creces. Arribando 15 minutos antes del horario pautado para el inicio del primer acto, ya se podía ver una gran cantidad de gente en el Movistar, tal vez un poco menos de la mitad de la cancha ya estaba presente, y las plateas tenían un buen número de asientos ocupados, y el humo de los cigarrillos se tomaban el ambiente, tanto los que contienen tabaco y nicotina como de los otros, y era que no, si en un rato más tocaba Deep Purple.

Pero los fuegos los abrió la banda que debutaba en nuestras tierras, la que tomó su nombre del famoso físico e inventor de origen serbio, a quien al igual que a los de Sacramento, se le ha hecho poca justicia a lo largo de la historia. Y obviamente de quien hablo es Tesla, la banda a la cual le tomó más de 30 años, con separación entremedio incluida, llegar por estos lados. Pero la espera valió la pena, en un set breve pero sólido, que duró cerca de 45 minutos e incluyó 7 canciones, los liderados por Frank Hannon y Jeff Keith hicieron un excelente trabajo.

Todo comenzó con “Into the Now” seguida por “Edison’s Medicine (Man Out of Time)” y “The Way It Is”, en donde Hannon pasa de la guitarra eléctrica a la acústica y al theremín como quien destapa una cerveza en un día caluroso. Uno de los sellos de Tesla es la inconfundible voz de Jeff Keith, quien se apodera del escenario una vez iniciado el show, y además demuestra una gran complicidad con el resto de la banda. No por nada a los ya nombrados, debemos incluir a la sección rítmica conformada por Brian Wheat en bajo y Troy Luccketta en batería, y tenemos al 80% de la formación original de la banda. El único nuevo elemento es el guitarrista Dave Rude, quien lleva más de una década en la agrupación, y la noche del viernes demostró el gran guitarrista que es.

El show continuó con “Signs”, “Love Song” y “Little Suzi”, solo para llegar al cierre con el clásico “Modern Day Cowboy”, de su álbum debut Mechanical Resonance de 1986. Hay que reconocer que para haber sido su debut y contar con un corto período de tiempo sobre el escenario, Tesla dió prueba de calidad, quedando tal vez las puestas abiertas para un regreso a nuestro país, que esperemos no tome tanto tiempo en concretarse.

No alcanzaron a pasar 15 minutos y ya estaba todo listo para el ingreso de Cheap Trick, quienes fueron los últimos en sumarse al cartel del Solid Rock debido a que Lynyrd Skynyrd tuvo que posponer su debut en nuestro país producto de la salud de la hija del vocalista Johnny Van Zant, y los que desde el 2016 forman parte del Rock and Roll Hall of Fame volvieron en grande, luego de casi 28 años, a ofrecer un show en nuestras tierras.

Y todo comenzó como debía ser, a la altura de una leyenda como es Cheap Trick, con una voz femenina invitándonos a darle la bienvenida a “la mejor puta banda de rock que alguna vez veremos”, y dicho y hecho, los de Rockford se despacharon “Hello There”, y otra larga espera llegaba a su fin. “Come On, Come On”, “Lookout” y “Big Eyes” continuaban la fiesta en donde Rick Nielsen dejaba claro que los años por él no han pasado, y sigue siendo el carismático showman que siempre ha sido.

Para ser una banda que lleva más de 40 años en esto de hacer música y subirse a los escenarios a dejar la vida y ofrecer un buen show, los miembros de Cheap Trick parecieran estar en sus veintes o treintas, porque energía no les falta. Y nuevamente hay que destacar que, salvo por el baterista Daxx Nielsen, el núcleo histórico de la banda permanece intacto, con el ya nombrado Rick Nielsen junto a Robin Zander y Tom Petersson.

En un set que duró una hora y contó con 14 canciones, el bloque final fue él que se despachó los momentos emotivos y clásicos de la banda, con la inmortal balada “The Flame” y las sandías caladas “I Want You To Want Me”, “Dream Police” y “Surrender”, cerrando su presentación con “Goodnight Now”, quedó claro que tenemos Cheap Trick para rato. Y para la anécdota quedará Rick Nielsen lanzando al público cerca de 200 uñetas (y no exagero). Si bien su micrófono ya estaba lleno de uñetas, después de regalarlas todas fue a buscar más para entregar a los asistentes, y no conforme con eso, también lanzó dos vinilos de la banda a los presentes en la cancha. Un show de rock de principio a fin.

Y antes de ir con la última banda, debo destacar a la organización, ya que desde que se inició el espectáculo, casi no hubo momentos muertos entre banda y banda, incluídos los cambios de instrumentos y escenografía. Si primero sólo hubo que esperar 15 minutos entre banda y banda, para recibir a Deep Purple sólo tuvimos que esperar poco menos de 30 minutos, lo que tomó que sacaran todo lo perteneciente a Cheap Trick y colocaran en su lugar el muro sónico de los británicos. Más allá de un par de personas que se desmayaron y tuvieron que ser ayudadas a salir de la cancha antes de que comenzara el show de Deep Purple, todo transcurrió con normalidad.

Alguna vez a alguien le escuché decir que Deep Purple es a Chile, lo que los Stones con a Argentina, y creo que no se equivocaba. Con suerte y se alcanzaron a escuchar los primeros acordes de “Highway Star”, y el público se desató como no lo había hecho en toda la jornada, llegando a ratos a escucharse aún más fuerte que la banda. Un Movistar Arena virtualmente lleno recibía a una agrupación que casi juega de local, y digo virtualmente lleno, porque sólo se podían apreciar unos pequeños claros dentro de platea baja, probablemente por la ya interminablemente mencionada gran cantidad de conciertos que hemos tenido este año, en donde el bolsillo de los asistentes no da para tanto.

“Pictures of Home” continuaba los festejos y de paso nos recordaba que la banda está repleta de músicos formidables, partiendo por el imperecedero Ian Paice, que sigue siendo inexplicable que a sus casi 70 años siga teniendo tanto poder a la hora de darle a la batería. Y la cátedra continuaría con clásicos como “Strange Kind of Woman” y la magnífica “Lazy”, entremedio escuchamos la única representante de su último álbum InFinite, “Birds of Prey” además de una “Uncommon Man” dedicada al difunto Jon Lord.

Por lo común uno suele pasar por alto los solos, o sólo los nombra o menciona haciendo alusión a lo talentoso de los músicos, pero lo hecho por Don Airey va más allá del simple talento, haciendo guiños muy pertinentes al recordar a Violeta Parra en el año de su centenario con “Gracias a la Vida”, y a John Lennon el día en que se cumplieron 38 años de su muerte, con “Imagine”. Talento a flor de piel.

“Perfect Strangers” y “Space Truckin’” fueron las encargadas de continuar el show y servir de antesala para el clásico indiscutido, esa canción a la cual aquellos que, quién sabe por qué motivo, no conocen a Deep Purple pueden identificar sin ningún problema, “Smoke on the Water” comenzaba a sonar, acompañada de un muy buen apoyo visual en las pantallas dispuestas en el escenario. Y cuando pensábamos que todo llegaba a su fin, “Hush” se hacía presente para obligarnos a hacer uso de las últimas energías que nos iban quedando.

Y cualquiera que conozca a Deep Purple sabe que no hay show que no llegue a su fin sin que antes haya sido escuchada “Black Night”, que con un Ian Gillan enfundado en una bandera chilena se adueñaba del escenario junto a los inmortales Roger Glover y Steve Morse. Algunos pocos se habrán dado cuenta de que a ratos, en unas dos o tres ocasiones, apareció la mitad de un celular por detrás de los amplificadores de Morse, inmortalizando el momento con la cámara del mismo, anda a saber tú si era para subirlo a las redes sociales o sólo para recordar el momento, lo importante es que después de casi 50 años y más de una decena de presentaciones en nuestro país, en las cuales Santiago no ha sido el único protagonista, los formados en Hertford nos recordaron por qué su presencia es sinónimo de éxito.

No sabría decir si ésta fue la primera o la única versión del Solid Rock de la cual seremos testigos, pero sí debo agradecer que se dé una instancia como ésta, con tanto recital y festival de los cuales hemos sido participes durante este año, que los clásicos inmortales puedan unirse y así juntar a distintas generaciones en un solo gran espectáculo, que es algo ante lo cual debemos sacarnos el sombrero y rogar porque pueda repetirse. Hasta que eso ocurra, atesoremos esta jornada como algo que marcó historia, en lo que de por sí ha sido un año lleno de momentos históricos.

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