Historia de Vinyl: El Profe Rockero, parte II

Hace rato que no me sentaba a escribir para Blast!, hace harto rato. De hecho, tal vez de pura cuea no me han puesto la PLR, así que para que eso no ocurra, aquí hay una nueva Historia de Vinyl. Bueno, en realidad, debo reconocer que no es tan nueva dado que la tenía pensada desde hace rato, pero sí reconozco que el tiempo me ha permitido agregar un par de cosas que han ocurrido ahora último.

Hace unos días, en medio de todo lo que fue ese ajetreo de bailes con motivos patrios que se debe haber vivido en casi todos los colegios del país, conversaba con una colega y, como en casi todas las conversaciones que se puede tener conmigo, en algún momento terminamos hablando de música. De todas las cosas que hablamos, hubo una que me quedó dando vueltas en la cabeza, cuando mencionó que dentro del colegio se notaban mucho aquellos cursos que habían tenido la dicha de tener clases conmigo (bueno, no dijo que tuvieron “la dicha de tener clases conmigo”, pero a la mierda, alguien me tiene que tirar flores, y como soy yo quien escribe, me las tiro yo… las flores) entre otras cosas, por el lado musical. En algo que quizás en algún momento no fue impensado pero si poco común, ahora reconocen no sólo canciones sino también bandas y músicos y más de algún dato sobre los mismos, y entonces me dí cuenta de que algo bueno he hecho, tal como lo planteé en mi primera columna que lleva el mismo nombre, salvo que ésta es la “parte II”.

Es así como, dando la vuelta larga, llegamos al disco protagonista de esta sección, aunque más que un álbum en realidad es una banda: los suecos de Ghost. Hablar de ellos es hablar casi del paquete completo, porque le llevan el lado musical, el lado teatral y el hermoso arte gráfico tanto de sus carátulas como de los libritos con las letras y dibujitos que trae consigo el álbum. Podríamos decir que también le trae el misterio de sus integrantes, pero ya todos sabemos que la agrupación está liderada por Tobías Forge (sorry, si usted no sabía, no sé dónde chucha ha estado metido en los últimos meses… aunque esto se sabía de hace años, sólo que no estaba confirmado). Y lo mejor de todo es que son buenos, al menos según yo, y soy yo quien escribe, así que a la mierda (también cuento con uno que otro músico famosillo por ahí que comparte mi opinión).

Entre todas las conversaciones de música que he tenido en los ratos libres en el colegio, una vez se me ocurrió hablar de Ghost, que en su momento me costó enganchar con ellos pero después terminé siendo fan, y puede que sólo haya ido a una de las tres presentaciones que han tenido en Chile, pero fuí a la que tuvieron en solitario en el Caupolicán, y fue de puta madre (¡véala, está acá abajito!).

No me pregunten cómo mierda ocurrió, pero terminaron enganchando con Ghost de una forma de la que ni yo me esperaba. Se aprendieron las letras, los nombres de los integrantes (bueno, eso último es la papa, se llaman todos igual salvo por Papa Emeritus). Llegaron a tal punto que, para el Halloween del año pasado, ¡se caracterizaron como las segundas y terceras versiones del carismático líder! Casi lloré de la emoción cuando vi esas fotos. Incluso para mi cumpleaños me regalaron un dibujo de Papa Emeritus II acompañado por parte de la letra de “Ritual”.

No sé cómo cresta pasó, pero de la nada surgió un mini culto a esta banda de monjes suecos sin nombres liderados un Papa que sí profesa un cambio para la humanidad… si el cambio es bueno o es malo, en realidad no me importa. Mientras sigan haciendo música, yo feliz, al igual el pequeño mini culto que se formó.

Probablemente cuando íbamos en el colegio siempre había un grupo de leales fans de alguna banda. Cuando estaba en el liceo, había un grupo de amigos muy cercanos a las bandas provenientes de Finlandia, así como también a lo largo de los años después pudimos ver que tenemos a los thrashers, a los partidarios del death metal, quienes profesan el black metal con sus caras pintadas y todo, a los más puristas del heavy y quién sabe qué chucha más. En el rock y el metal tenemos cabida para todos ustedes, usted simplemente elija y será bienvenido.

Y así como Tobías Forge puede ser el Papa Emeritus I, II o III, yo me tomo la libertad de nombrar a mis columnas como quiero, así es que tal como aquí está “El Profe Rockero II” (en realidad es “parte II”, más como El Padrino), eventualmente tendremos una tercera entrega en la misma línea, y tal vez una cuarta y así sucesivamente; no soy muy ocurrente para los nombres y doy por hecho que seguiré siendo profe por harto rato más. Y después de todo, al igual que el Sr. Forge, yo también me puedo parar en mi púlpito, calzarme la mitra y profesar sobre aquello que nos une a todos quienes visitamos Blast!, ni más ni menos que el rock, el maldito rock.

Y usted, ¿qué corriente seguía cuando iba en el colegio? ¿Tenía un grupo de amigos con el cual eran fieles seguidores de algún grupo o estilo? Cuéntenos, queremos saber de usted, y lo digo en serio. No sólo para rellenar como lo hacen en otras páginas, porque recuerde que Blast! lo hacemos todos (inserte mentalmente el emoji que guiñe un ojo aquí).

By Basa.

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