[Review] Steven Wilson – To The Bone

El inquieto Steven Wilson, quien a esta altura debe ser uno de los compositores más destacados del siglo XXI, siempre le gusta dar que hablar con sus trabajos y probablemente ahora lo hace más que nunca, debido a que ha creado gran controversia respecto a la dirección de este álbum. Nos presenta “To The Bone”, un disco con tintes más “comerciales”, a ratos cercano al Pop de antaño. Pero al buen Pop, ese de Peter Gabriel, Electric Light Orchestra o ABBA. Sin embargo, no es de extrañarse tanto este giro, dado que ya hizo un disco con un sonido más comercial en Porcupine Tree, el cual fue Stupid Dream (1999). Y, por si fuera poco, Wilson ha mencionado muchas veces a David Bowie como uno de sus máximos ídolos, rindiéndole tributo en vivo en numerosas ocasiones. Así que mi consejo es que no le demos mucho color y vamos a la música.

El álbum comienza con la canción homónima, un Pop/Rock con un exquisito groove y cargado de pequeños detalles que la engrandecen aún más. Y donde, además la frase inicial hecha por una voz femenina, funciona como declaración para lo que será este trabajo, es decir, prepárense a abrirse a otros sonidos o váyanse a la mierda. Acto siguiente, Nowhere Now trae un sonido similar al de su última placa y también con una onda del Rush más ochentero. Es una canción llena de inspiración y que engancha de manera muy fácil.

A diferencia de otros trabajos, Wilson no cuenta con la presencia de Marco Minnemann en baterías ni Guthrie Govan en guitarra, pero no se hace problemas y logra llenar esos espacios de gran manera. La que sí se repite el plato es la cantante israelí Ninet Tayeb, quien en Pariah se roba la película con una interpretación llena de sensibilidad y un clímax desgarrador, donde a más de uno lo dejará frío hasta los huesos. Sin duda, uno de los momentos más destacados del disco.

A pesar de que To The Bone explora diferentes estilos, también tiene espacio para los fans que todavía lloran a Porcupine Tree. Wilson muestra una faceta más nostálgica con canciones como The Same Asylum As Before y People Who Eat Darkness, las cuales recuerdan a sonidos sacados de In Absentia y Deadwing respectivamente. Al parecer Steven todavía tiene un buen recuerdo de aquella etapa.

Dijimos que este disco estaba más cargado al Pop. Bueno, con Permanating queda más que claro que así es. Se nota una gran influencia de ABBA y Electric Light Orchestra y probablemente sea la faceta más alegre que alguna vez ha presentado Wilson, y eso ya dice mucho. De lo que más llama la atención es que el tío Steven se siente cómodo dentro de la variedad de estilos que nos presenta. Y al tomar este camino, hace una declaración de que no quiere establecer tabúes en su música, si funciona se hace, lo cual me parece un camino digno de replicar.

Refuge probablemente es el momento del álbum donde mejor se cruza el sonido de los anteriores discos de Wilson y su nueva faceta. Con un inicio que le hace un pequeño guiño a Red Rain de Peter Gabriel, va de menos a más mientras pasan los minutos hasta llegar a un solo de harmónica catártico. De verdad es para sacarse el sombrero, escucharla de rodillas, cargarle la Bip al inglés o lo que a uno se le pueda ocurrir.

En la recta final de este trabajo, Song Of I trae sonidos más electrónicos y cercanos al Trip Hop, donde junto a una nueva invitada en las voces, Sophie Hunger, logra una atmósfera muy oscura, la cual se intensifica y se vuelve más pesada a medida que avanza. Por otro lado, en Detonation se produce un momento que lamentablemente no convence del todo. En sus poco más de 9 minutos se siente floja en su primera mitad, sin embargo, hay que destacar el jam funkero que se produce al final de esta, donde los músicos que apañan a Wilson muestran una pizca de su gran talento.

Todo termina con Song Of The Unborn, la cual da un excelente cierre al disco. Una balada llena de melancolía, que funciona como una despedida conmovedora… Claro que no es para siempre, sino hasta la próxima aventura discográfica que nos traiga Wilson.

El inglés muestra su cara más “comercial”, “popera”, “digerible” o como le quieran llamar. Steven Wilson se siente absolutamente cómodo en esta faceta y en lo personal agrada bastante. A pesar de esto, realiza momentos para todos los gustos, incluso para las viudas de Porcupine Tree. Muchos lo van a odiar por tomar este nuevo camino y abrir la cancha, pero a Steven parece no importarle mucho y está dispuesto a dedicarles un fuerte “Fuck Off” a todos ellos. Y hay que decir que el disco está lleno de momentos memorables, más convencional sí, pero la magia sigue intacta.

By Mato

 

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