[Review] Frank’s White Canvas: Una experiencia que hay que vivir

La cita era a las 21 horas en la sala SCD de Plaza Egaña. Y había una larga fila en la entrada, donde llamaban la atención altiro varios seguidores de la banda con sus poleras respectivas. Las entradas estaban agotadas y el ambiente afuera pintaba para que pasaran cosas bacanes. Estaba todo dispuesto y la expectativa era alta, así que había que dejar que comenzara la música y ver qué nos tenía preparado Frank’s White Canvas para la celebración de su tercer aniversario como banda.

Con la presentación del video de Good Rebel, tema de su último disco, se dió inicio al show. Y fue un show de aquellos. De esos que te dejan marcando ocupado por un buen rato. Hay bandas que apuestan por la entrega y la música, y son un golazo y quedamos todos felices y contentos. Frank’s White Canvas apuesta y se la juega por el todo, en una jugada que si no la haces bien, te puede pasar la cuenta. Pero ellas salen triunfantes y de la mejor manera. No se demoran ni dos temas en entregarse por enteras sobre el escenario. Tienen la actitud, la paciencia, el trabajo y el talento para creerse el cuento, y hacerla bien. Tienen una puesta en escena a la que dedican tiempo y preocupación, y es un gran aporte a lo que hacen. El vestuario, la iluminación, el sonido, la elección del setlist, las pausas y los apoyos visuales crean un ambiente y una atmósfera de verdad increíble. Frank’s White Canvas es más que una banda, es una experiencia de esas que hay que vivirlas para valorarlas y disfrutarlas en su total dimensión.

El concierto pasa desde las guitarras distorsionadas y crudas, con una batería potente y desquiciada, a la calma y el despliegue de una delicadeza muy particular dentro de las bandas nacionales. Es una mezcla muy interesante y que logran de gran manera. De la escuela de The White Stripes o The Black Keys, esa que prescinde del bajo y con sólo guitarras y batería, busca explorar y desarrollar sonidos diferentes, que llenan el espacio y hacen que uno se entregue rápidamente a seguir sus melodías y ritmos. Si hay algo que tienen de sobra, es sentimiento en cada cosa que hacen sobre el escenario. Tienen una química que transmiten entre ellas y lo traspasan al público, generando ese clima cálido y de gran empatía, en que da lo mismo estar en un estadio gigante o una sala para 200 personas, porque hay una sensación de estar en casa, en la comodidad y confianza del hogar. Se generó una complicidad a toda raja entre todos los presentes esa noche en la sala de la SCD, que hace que uno no quiera irse, que ese concierto no termine nunca.

A Frank’s White Canvas si hay algo que les sobra, es actitud. Se nota que se creen el cuento, que hay esfuerzo, trabajo, ensayo y sudor detrás de todo lo que muestran en el escenario, de una forma honesta y sin soberbia. Se entregan hasta el límite, dejándolo todo mientras hacen su show, con una batería que a veces Pancha toca tan fuerte y demencialmente, que no deja indiferente a nadie. Al final, todos nos sentimos involucrados y parte de una real fiesta.

 Después de una primera parte con diez canciones potentes, entre la distorsión y la pasión, que se cierra con Best One Yet, una canción nueva y que aprovechó la gran ocasión para ser estrenada, viene una pausa para calmar un poco la velocidad, y pasamos a un segmento acústico, donde se siente aún más íntimo y cercano el show, además de poder ser testigos con mayor claridad de la voz cálida de Karin, que llena el espacio de la sala acompañada sólo de una guitarra acústica. Dos temas para bajar las revoluciones y poder digerir mejor todo lo visto y vivido hasta ese momento.

De ahí, nos vamos a la recta final. La fiesta de cumpleaños de Frank’s White Canvas empieza a cerrarse, con dos canciones para darle con todo. Había que celebrar la ocasión, por lo que no dejaron pasar la oportunidad de agradecer a toda la gente que hace e hizo posible el show del sábado pasado, además de transmitir al público cuan felices estaban porque esta fiesta que planificaron durante tanto, y que nos confesaban que era uno de los conciertos más especiales de sus carrera, había resultado tan bien. Y eso, porque todos los que estábamos ahí nos sentimos un poco parte de la celebración. El cierre fue con Good Rebel, el tema que daba origen al video que presentaron al inicio del concierto, y que terminó con globos y confetti cayendo desde el segundo piso, y con Karin tocando guitarra entremedio del público. Fiesta y con todos pasándola a toda raja por donde se le mire, hasta el final.

Un show completo, potente, hecho con tripa y sentimiento, siempre se agradece. Y ser testigo y parte de conciertos así, hace que uno agradezca esta pega, porque te recuerda cuan bacán es tener la suerte de ver a una gran banda en vivo. Gran tercer aniversario de Frank’s White Canvas ¡y que vengan muchísimos más!

Pinchen acá, que les tenemos una galería con fotos de los mejores momentos de una noche sencillamente inolvidable.

(Fotos por Pablo Aliaga)

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