[Review] Testament + Nile + Massive Power: Una noche brutal

Cada show tiene lo suyo. Más o menos despliegue de parafernalia, iluminación, pantallas y efectos varios. La noche del jueves 24, bastaron parlantes y las luces de rigor más los lienzos gigantes de fondo, para desencadenar un conciertazo entre los chilenos de Massive Power, y los cracks gringos de Nile y Testament. ¿Qué era lo importante? La música, la energía y la comunidad entre artistas y espectadores, y de eso hubo por toneladas. El Teatro Caupolicán una vez más fue testigo que el público chilensis del metal es militante, desquiciado y fiel a sus bandas, sean nacionales, extranjeras, ilustres desconocidos o monstruos del género. No por nada, cada banda que llega a nuestro país a desnucar salvajes vestidos religiosamente de negro, lo que más desea es ver esos moshpit que hacemos en Chile, que gracias a youtube y cuanta cuestión hay para participar de la aldea global, se han hecho favoritos de los extranjeros metaleros que tan seguidamente nos visitan. Es nuestra muestra de gratitud, de comunión con el artista sobre el escenario, ese momento de locura desahogada en que entregamos todo hacia quien nos deleita con su música.

Casi las 20 horas y sale sobre el escenario Massive Power, crédito local del thrash, que hizo de las suyas sobre el escenario, frente a los casi 500 chascones que a esa hora ya estábamos en el teatro. Día jueves en que la mayoría aún estaba saliendo de la pega o en camino al recinto, no fue excusa para que estos cabros no se entregaran por completo y nos dieran un muy buen show, sólido y con harta energía, la que necesitábamos para empezar a prender los motores de lo que sería una tremenda noche. Se ganaron cada aplauso, headbanging y los primeros mosh de la jornada, con sus canciones bien cercanas al thrash de la vieja escuela. Y a pesar que la mayoría de los asistentes tiraban sobre 30 el promedio de edad del público, hasta los más pendex engancharon fácilmente con ellos. Gran elección como quienes pusieran la bandera patria sobre el escenario esa noche.

Aún no eran las 21 horas, y Nile se apoderó del escenario. Estos chascones gringos no tiene piedad con el que se pone enfrente de ellos. Pisan el pedal del acelerador a fondo y desencadenan una brutal cadena de canciones, sin dejar de tratar de mantener siempre buena onda con el público. Sonaban increíblemente fuerte, pero a toda raja. En una jornada más cargada al chasconismo thrash, ni siquiera se pusieron nerviosos porque el respetable se demoró un poco por prender con su death metal tan particular, y nos dieron con todo. Aprovecharon la ocasión para presentar a su nuevo guitarrista Brian Kingsland, y en casi una hora de show, de verdad nos dejaron marcando ocupado. Originalmente venían en un show por separado, pero menos mal las productoras a cargo atinaron rápido y nos dieron la posibilidad de ver a todas estas bandas en un solo concierto. Aunque Nile no quedó como número de fondo, no tiene nada que envidiarle a nadie. Más de 20 años de carrera dieron forma a un setlist que de verdad estuvo de pelos, y que dejó a todos listos para el cierre de la jornada.

Testament se demoró un poco más de lo esperado en salir al escenario, pero la espera valió la pena. Bastó el primer riff y el Caupolicán, que a eso de las 22:30 ya estaba repleto y ansioso de más, fue un huracán. Comenzaron espontáneamente los mosh, y el volumen continuaba a mil. La banda nos mostraba en vivo su último disco “Brotherhood of the Snake”, que, al igual que muchos últimos lanzamientos de los grandes del thrash como Slayer, Anthrax o Megadeth, no tiene nada que envidiarle a los clásicos del género, y sus canciones se pegan a toda raja junto con los grandes himnos y temazos de todas estas bandas. El público mostró su dedo para arriba con el nuevo material, a punta de headbangings furiosos, y a chasconeo limpio disfrutaba el furibundo tornado de metal que llegaba desde el escenario, y Testament lo disfrutaba junto a todos los presentes. Todos en el teatro estábamos en la misma, y se notaba. Así son los grandes conciertos. En poco más de hora y media, fue un show brutal. Podríamos haber seguido hasta el otro día dándole con Testament en vivo, pero los oficiales de seguridad se habrían puesto medio nerviosos, yo creo…

Los shows de metal en Chile, de todos los tipos y estilos, son muchos y a veces la billetera puede hacer pucheros, por no poder ver todos los que quisiéramos. Pero nadie puede negar que el metalero chileno es devoto, fiel, y se entrega por entero. Por eso los conciertos siempre tienen su público, unos más, otros menos, pero el enajenado chascón no le falla a sus bandas. Por eso, la mayoría de los grupos gusta de tocar acá, grabar sus DVD o cosas así, porque también lo pasan a toda nalga. Y el del jueves en la noche, fue uno de los buenos que se hayan visto. ¡Aguante el metal!

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