[Review] Alice Cooper – Paranormal

Hay algo que en lo personal encuentro que es difícil y es referirse a las grandes leyendas, tanto a las vivas como las que ya nos han dejado. Y la razón es que encontrar las palabras adecuadas es súper pelúo, lo que han hecho es tan, pero tan grande que sólo queda ponerse de pie (como diría Pedro Carcuro) y aplaudirlos incansablemente. Alice Cooper está en esta categoría, quizás no con la misma masividad de bandas como los Rolling Stones, Queen, David Bowie o más adelante Metallica, Iron Maiden, etc. Pero el loco hizo una revolución en el rock y sobre todo  en cómo había que vivir la música en vivo. Shows llenos de números teatrales, una estética súper reconocida, ejecuciones, sangre y todos los elementos para dejar en shock al respetable, que hasta el día de hoy se rinden a sus pies.

Hoy día la vitalidad que tiene Vincent Damon Furnier (su nombre real para los menos entendidos) es de una envidia tremenda para cualquier viejo que está rodeando los setenta años. Sigue haciendo giras y dando shows de primer nivel, pero lo más importante, que después de casi 55 años de carrera, nos sigue entregando nueva música. Ahora, con Paranormal que viene a ser su disco nº 27 (27!!! Más discos que la chucha!!) nos muestra que no está ni ahí con reinventar la rueda o hacer canciones para las próximas generaciones de reptilianos. Alice nos quiere entregar una buena dosis de Rock N’ Roll clásico en su estado más puro. Y no lo hace solo, su querido compadre Bob Ezrin vuelve a colocarse detrás de las mezclas, tal como lo ha hecho con su material más clásico y donde también ha estado en las perillas con bandas como Pink Floyd, Kiss, Deep Purple, Lou Reed, entre otros… ¡que curriculum!, la cagó. Y para los más exigentes hay más; algunos invitados de lujo que los iré nombrando a medida que repasamos el LP.

Algo con lo que Cooper es seco, es con hacer buenas aperturas en sus discos. Acá lo hace con la canción homónima y nos da una dosis de ese rock del bueno, donde a la mitad coloca repentina pausa para cambiar drásticamente el ritmo y subir la adrenalina a full. Un comienzo demoledor y como guinda de la torta, está la presencia de Roger Glover, el mismísimo bajista de Deep Purple. Bueno, y lo que sigue mantiene la vara alta, Dead Flies y Fireball nos devuelven a la década de los 70’s y 80’s respectivamente, dando poco espacio para respirar. Hasta aquí el disco es una aplanadora que no nos da tregua. Pero con Paranoiac Personality bajan las revoluciones, pero no así la calidad, ya que contiene un groove exquisito que a más de alguno lo dejará incluso bailando (sí, ¡tú!, rudo metalero, a ti también).

La verdad es que el disco se disfruta caleta, porque son canciones cortas y muy variadas. Tenemos al Alice más oscuro, un poco de rock setentero, también ochentero y muchas otras sorpresas, además que Bob Ezrin mete la cuchara en cada una de las canciones con pequeños detalles que engrandecen aún más a este trabajo de estudio. Y lo que viene a continuación es para irse conduciendo por una carretera infinita del sur de Estados Unidos. En Fallen In Love está de invitado nada más ni nada menos que el gran Billy Gibbons de ZZ Top, encargado de darnos una sobredosis de ese blues sureño que es una verdadera bendición.

Me pasó que cuando llegué a la mitad del disco me puse a pensar en todo lo que ha influido Alice Cooper en la música, es cosa de escuchar la cantidad de variaciones dentro del rock que él maneja y la capacidad que tiene de fusionarlas con otros estilos, tal como colocar un poco de country en Dynamite Road, o Holy Water que coloca unos bronces sacados de una big band de los 50s o 60s. Así como también es cosa de ver la calidad de músicos invitados en varios de sus álbumes, donde en producciones anteriores han estado leyendas de la talla de Ozzy y Slash; acá están los mencionados Gibbons, Glover y un tapado que no había mencionado antes porque más de algún rockero se va a sorprender. En casi la totalidad del disco, los parches son golpeados por Larry Mullen Jr. de U2 y hay que decir que esta faceta más dura, no le viene nada mal al irlandés.

Hacia el final del disco está Rats que es un Rock & Roll muy crudo y desenfrenado, y la psicodélica The Sound Of A que nos recuerda bastante a la época de Welcome To My Nightmare. Pero eso no es todo, ya que hay un par de papitas y de las buenas. Con Genuine American Girl y You And All Your Friends, Alice se dio el gustito de invitar a los miembros originales de ¡¡The Alice Cooper Band!!, un verdadero manjarsh para los más fanáticos y una demostración de que la energía está intacta. Tremendo cierre de este nuevo trabajo.

En definitiva, Alice Cooper nos demuestra que sigue tan vivo como siempre. Si obviamos sus producciones más memorables, este disco es de lo mejor que nos ha entregado en mucho tiempo, donde mezcla un poco de los elementos más esenciales de su discografía en canciones cortas y directas, logrando un resultado más entretenido que la cresta. Mi recomendación es que se junten con un par de amigos a echar la talla, compren algunas chelas y le pongan play a este excelente trabajo, porque el padre del Shock Rock todavía tiene cuerda para rato.

By Mato

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