[Review] Lanzamiento de Catoni en Espacio San Diego: Como hacer rock y no morir en el intento

El rock es un estilo de vida. Y la noche del sábado fuimos testigos de eso. La cita era en el Espacio San Diego, donde la banda Catoni y sus invitados tenían un concierto preparado para hacernos parte de la fiesta de lanzamiento de su nuevo disco “7: Como hacer rock y no morir en el intento”. Frase que mucho tiene de verdad, y que es casi una bandera de lucha para muchos en nuestro país y en el mundo entero, y que fue casi una bandera de lucha y declaración de principios en esa noche.

Muchos se quejan que las bandas nacionales no tienen buenos espacios, que no tienen buenos shows o que éstos no tienen las mejores condiciones para mostrarse en vivo frente al público chilensis. Y desgraciadamente, tanto músicos como asistentes, muchas veces tienen razón. Pero lo que vimos y vivimos esa noche, fue una demostración de que no todos funcionan así. Gran sonido y amplificación, iluminación sobria pero de gran nivel, un local acogedor y grato para ver rock, con buenos precios y bebestibles para acompañar el evento, y lo principal, tres bandas que se rompieron el orto sobre el escenario con muy buenas presentaciones y lo mejor, muy buenas canciones y rock de diferentes estilos, pero que eran para romper cuellos y secar gargantas cantando a toda raja. Lamentablemente, la manga de insanos no acudió en la cantidad que nos hubiera gustado para tan bacán espectáculo que pudimos presenciar, ya que sólo unos 150 a 200 rockeros de verdad se aparecieron por el local. Esta vez, todas las quejas previas no tuvieron razón, y simplemente, los que no fueron, se perdieron un pedazo de concierto triple.

SOBERNOT

La noche partió con Sobernot, los más desordenados y desquiciados de la jornada. Estos cabros se hacen mierda arriba y abajo del escenario, con su estilo potente y rompeesquemas. Lo de ellos no es la escuela clásica, sino que traen esa cosa de experimentar con ritmos y tiempos, y sus canciones son a toda raja en vivo, y sonando filete como el sábado en la noche, es una hueá extraordinaria escucharlos mientras una chela helada nos relaja. Ese desorden sonoro que llevan a música es demencial e invoca a seguirlos y saltar y machacarse el cuello junto a ellos, que no sólo entregan su energía sobre el escenario, sino que incluso bajaron y tocaron entre el público, tratando de hacer parte a los insanos presentes de lo bien que lo pasan tocando. La jornada la aprovecharon para mostrar canciones nuevas de lo que será su próxima grabación, y que tiene toda la pinta de ser bacán. No sean pajarones, y partan de una a escuchar a estos cabros, en la plataforma o sistema de su preferencia, si es que aún no les han puesto oreja. No se olvidarán de esta recomendación humilde y chasconamente sincera.

DAMAJUANA

Después fue el turno para DamaJuana, que con la voz y guitarra del insigne Pancho Rojas encaminó el sonido hacia otros lados, enrielando el desorden pero llevándonos a los caminos del hard rock y blues que nos hizo alguna vez en nuestras vidas escuchar música con el volumen más fuerte, o sacar las canciones desde las tripas. Sonando a toda raja, nadie queda indiferente ante una verdadera clase de rock frente a nosotros. Sólido, potente y generoso, el show de DamaJuana nos dejó a todos despeinados, hasta a los menos chascones o que hemos sufrido el paso de la gravedad por nuestras cabelleras. Es rock honesto, a la vena. Repasando lo mejor de sus canciones, más para el final dejaron su cover de “Corazones Rojos”, que casi nos lleva al stoner o a los sonidos garages, poniendo la banda todo su sello a un tema de los más clásicos del imaginario patrio, y dándole una vida nueva.

CATONI

Para cerrar la jornada, el invitado de honor, el festejado y quien nos citaba a todos para ser parte de su fiesta. Catoni no tuvo concesiones con nadie, y nos puso frente a las canciones de su estrenado en sociedad disco nuevo, que en vivo gana mucho con una interpretación en escena sólida y dando cátedra del título que lleva el álbum, el séptimo de la historia de la banda. Daba lo mismo si había 5 o 6700 personas esa noche en el Espacio San Diego, Catoni se deshizo entregando ese hard rock de historias de vida y urbanas, que nos hace sentir a todos parte de lo que estamos escuchando. Sus vivencias e historias llevadas a música, y que todos los que estábamos ahí nos sentimos cómplices. La fiesta estaba desatada y dándole con todo. Porque no sólo fueron unos espectaculares anfitriones, trayendo a grandes invitados a su concierto de lanzamiento, sino que además fueron un gran cierre de jornada. No éramos muchos, pero los que estuvimos ahí teníamos una banda muy buena demostrando que el rock es más que un estilo de vida, es una opción de vida, y por la cual hay que luchar contra todo y todos en muchas ocasiones, pero que si la queremos tanto, es porque siempre al final del día nos da la satisfacción y la retribución del alma. La del alma de un rockero, que es pura convicción. Si tienen unas lucas y quieren llevar la bandera del maldito rock, háganla de verdad y compren el disco de Catoni, agarren el auto, micro, Uber o bicicleta que tengan a mano, y vayan a ver a las bandas chilenas como las que vimos esa noche, porque no había motivo para alegar o quejarse con lo que vimos la jornada del sábado. De verdad, un aplauso a quienes organizaron, trabajaron, amplificaron, tocaron y disfrutaron de un gran concierto de muy buenas bandas nacionales. !Aguante a Sobernot, DamaJuana y Catoni, carajo!

 

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