Roger Waters – Is This the Life We Really Want?

Cuando era harto más joven, un día estacionando el auto en la casa, los frenos fallaron, e iba directo a atropellar a mi madre. Menos mal atiné rápido y agarré el freno de mano, y lo detuve justo antes de apretarla con el auto contra la reja. Nunca le conté a mi mamá que pasó, siempre hice pasar el incidente como una “broma”, pero estuvo cerca de ser algo terrible quizás, y esa idea de atropellar y hacer daño a una de las personas que más quiero en el planeta era heavy. Y ese incidente me ha aparecido en la memoria y en los sueños muchas veces, y siempre despierto medio angustiado, por algo que nunca pasó, pero que imaginé, y esas imágenes horribles me dan vuelta por la cabeza de vez en cuando.

¿Qué chucha tiene todo esto que ver con Roger Waters? Simple. Siempre lo he encontrado un tipo mega atormentado, y que encontró en la música la forma de canalizar y desahogar todas esas imágenes e ideas que pasan por su cabeza. Yo lo hago con sueños y cuadernos escritos por todos lados, Waters con canciones. Y esas mismas reflejan todo ese sentimiento de que estamos siempre al borde de la cornisa, jugando al filo. Se pone, quizás socarronamente, en esa postura de decirnos “te lo dije”. Y el mundo en el que vivimos hoy, con un tipo como Donald Trump al mando de Estados Unidos, es particularmente propicio para que alguien como Waters saque la voz y después de 25 años sin publicar un disco, agarre sus instrumentos y se ponga a componer, tal como antes. Porque el álbum suena a veces como si fuera la continuacion de The Dark Side of The Moon, como si el mundo volviera al punto de partida, o quizás nos estancamos, no lo sé.

En época de precuelas y secuelas, Is This the Life We Really Want? viene a ser una especie de nuevo episodio de la saga de Roger Waters, su propia Star Wars, donde la batalla contra la codicia, el imperialismo y el fascismo no han perdido vigencia. El minuto es quizás el indicado, para quien ha usado su voz y su música para retratar la desidia del ser humano frente a sus demonios. Se percibe esa sensación de que las cosas no han cambiado mucho en el tiempo, y aún buscamos lo mismo. Pero no desde el punto de vista del salvador o el redentor, sino del que te quiere hacer ver y despertar donde estamos parados. O es un pesimista de primera que nos hunde y deprime ante lo que tenemos enfrente, o es quien nos abre los ojos y despertamos ante lo que no estamos viendo, o no queremos ver. Pero, sin lugar a dudas, nos refriega en la cara que esta película ya la vió hace harto rato, y que seguimos en la misma.

¿Es ésta la vida que queremos? La pregunta se repite harto. Entre pianos, sintetizadores con esos sonidos setenteros tan de Pink Floyd, ruidos y la voz lánguida que reconoce el paso y el desgaste del tiempo, este disco tiene algo que hace que escucharlo no pase desapercibido. Que te traiga imágenes y sensaciones a la mente. No necesitas saber inglés o conocer la historia de Waters para sentir algo como recogimiento. Como que te están diciendo algo, te están pintando la película del día a día sin los colores bonitos. No es una foto con filtro para Instagram ni para portada de facebook. No creo que busque despertarnos, sino que, creo que al igual que yo, tiene esa imagen que se le pasa por la mente de algo que lo tiene intranquilo, que no lo deja dormir bien algunos días, y que necesita desahogar para que lo deje dormir tranquilo. Quizás, para entregarle la pelota a otro, que el resto se revuelque y parta las neuronas, mientras el puede volver a conciliar el sueño. Vaya a saber uno, cuando hable con Roger, le preguntaré.

Picture That, The Most Beautiful Girl, Wait For Her, son los tracks que a mí me dejaron más para adentro. Si andan en esos días de nube negra, capaz que sea buena idea escuchar este disco, para al menos saber que no son los únicos en el mundo rayando la papa. Deja Vú es un real deja vú al Pink Floyd de los 70, junto con Is This The Life We Really Want?. Porque Waters demuestra que, a pesar de todo, se siente cómodo con su pasado, porque lo ve muy bien reflejado en su presente. No busca reinventar la rueda, sino hacerla rodar. Y en Bird In A Gale, te hace sentir que hay que moverse luego con la rueda, que el tiempo no pasa en vano.

Un gran regreso a las pistas de Roger Waters. No deja indiferente a quien escucha este disco, y eso siempre habla bien de un álbum, aunque sea para hacernos sentir como el orto. Póngale play con confianza. Eso sí, no respondo por las consecuencias, así que tenga puchos, chelas, o lo que se le antoje a mano, porque los van a necesitar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s