Historias de Vinyl: La primera vez que vi a Slayer

En poco más de un mes y medio se nos viene la octava presentación de Slayer en Chile. En honor a esto hoy recordaré mi primera experiencia viendo a la banda en vivo; esto fue en su tercera venida -el 2006 con su formación clásica- con el regreso de Lombardo en batería, el difunto y aún extrañado rucio Hanneman, el pelado King y el chileno Tomás Enrique Araya Díaz, y más encima con la gira de ese discazo que fue el “Christ Illusion”, el encargado de ilustrar la columna de hoy. Y, antes de que alguien diga “pero esa no es la portada del Christ Illusion”, permítanme  reconocer que efectivamente cuando me compré el álbum no lo encontré con la portada del Cristo mutilado y las cabezas flotando en el mar de sangre (de hecho creo que la habían censurado) y encontré esta versión del disco. Después lo encontré con la portada original pero ya tenía el álbum y no me lo iba a comprar de nuevo… al menos no aún, pero en fin, mejor vamos con la historia de hoy.

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 8 de Septiembre del 2006, después de haber visto a Judas en el Monsters of Rock, a Megadeth y a Deep Purple, el cuarto recital de mi vida sería Slayer, y cuando hablamos de la banda de Tom Araya hablamos de palabras mayores. Y el punto de encuentro era el Velódromo del Nacional, pero antes de llegar era necesaria su siempre bienvenida previa.

En lo que se convertiría casi en un ritual previo a un recital, con mi compadre pasamos a comprar unas bebidas refrescantes -también conocidas como cervezas o “chelas”- para aquellos que se manejan mejor en la materia. El único problema fue que compramos más de lo que podíamos tomar, una hueá difícil de creer… o sea imposible que haya una cantidad de cerveza que uno no se pueda tomar, ¡pero a nosotros nos pasó!. Pero como buenos chilenos ocurrentes, encontramos la solución mientras íbamos tomando arriba de la micro (niños en casa, ustedes no hagan eso), como era de esperarse, nos encontramos con otros metaleros que iban a ver a Slayer y les ofrecimos la clásica promo de “A quina la lata” y fue un éxito. 20170321_191947-1.jpg

Durante el viaje nos fuimos conversando con ellos -un grupo simpático- un par de amigos en donde uno era de Santiago y el otro de regiones (no me acuerdo de qué ciudad en específico era, han pasado casi 11 años, concédanme la chance de que algo se me olvide), y otro compadre más que al rato desapareció. Llegamos al Nacional, hicimos la fila, y después de un rato estábamos adentro. La banda encargada de abrir era Dorso, y no alcanzó a tocar un tema y quedó la cagada, una polvareda increíble y un par de mosh que lograron que todos nos perdiéramos.

Y así fue como vi solo todo el show de Dorso y después llegaron los protagonistas de la noche: SLAYER! Partiendo con “Disciple” se fue todo a la conchadesumadre (perdonando el francés), y no pararon nunca en cuanto a su entrega de energía. Los 18 temas que tocaron ese día fueron el mejor combo en el hocico que me hubiesen dado alguna vez (metafóricamente hablando, obvio), y el cierre con “Angel of Death” fue la máxima expresión de Thrash Metal que había visto hasta ese momento.

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Pero, como no todo en la vida pueden ser recitales, llegaba la hora de volver a casa… el problema es que no tenía ni puta idea de en dónde estaba mi compadre. Como muchos lo habrán hecho en alguna oportunidad, partí a la Copec de Macul con Grecia, clásico punto de encuentro. El detalle es que no encontré a este hueón. Sí me encontré con uno de los compadres con los que veníamos en la micro, con el compadre de región, que al igual que yo estaba buscando a su amigo, y aún recuerdo textual lo que me dijo “El problema es que no me puedo ir, porque me voy a quedar en su casa, y aún cuando sé llegar, si llego sin él, la polola me saca la xuxa primero a mí y después se la saca a él por hueón… y lo peor es que yo le tengo la llave de la casa”. Obviamente me cagué de la risa.

Esperé un rato, y tomé la decisión de partir para mi casa, total mi compadre eventualmente haría lo mismo. Y si se remontan a esos años, recordarán que no existía el boom de Facebook y ni hablar de WhatsApp. Uno se comunicaba por celular (o MSN), la otra cosa era tener el celular con plata… eso hizo que la siguiente vez en que hablé con mi compadre fue un mes después del recital ¡a quién no le ha pasado!. Y, cuando nos juntamos un mes después, nos pusimos al día con lo que pasó ese día considerando que técnicamente escuchamos un tema de Dorso y nos perdimos. Me contó que en la Copec, él se encontró con el otro hueón, al que se le perdieron las llaves y fue testigo de cómo se encontró con su amigo, así que no se preocupen, el loco no fue golpeado por su polola.

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 Y ustedes, qué recuerdo tienen de la primera vez que vieron a Slayer? O la de este 8 de Mayo será su primera vez?

Bonus Track: En el 2011, cuando Slayer estuvo en el Movistar, unos amigos entraron con bengalas (sí, esos hueones eran amigos míos) y dijimos “ya, en caso de que nos perdamos, nos juntamos en las bengalas pa’ Angel of Death”. Justo durante los últimos temas, me puse a conversar con una pareja, y al final de “Black Magic” les dije “No, si cuando se prendan las bengalas en Angel of Death, voy a cachar donde están mis amigos”, y no me creyeron hasta que pasó y les grité “¡Ahí están los hueones!”.

by Basa

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