Mastodon – Emperor of Sand

Subase a su guitarra y póngase a cabalgar, liberando las amarras. Eso es lo primero que se me viene a la mente después de escuchar Emperor of Sand, el nuevo álbum de Mastodon. Estos cabros dieron rienda suelta a todas las formas en que se puede hacer metal en el siglo XXI. Hay de todo. Canciones más pegajosas y como para sonar de singles en las radios, otras más densas, otras destructivas, otras introspectivas, pero ninguna deja de entregar energía por kilos.

El mundo no se acaba mañana, se supone, pero este disco está hecho como si así fuera a pasar. La idea es patearte la raja y que no te quedes sentado mirando el techo, porque te dan con todo. Y ojo, que no es solo por andar con el pedal del acelerador a fondo. El disco no es un correr de canciones iguales y pasando a mil por hora, sino que la energía viene desde adentro. Si alguien viene llegando a este planeta después de varios años en el espacio, le podemos contar que así suenan los discos de Mastodon. Si ya los conocían, sabemos que tenían altas expectativas en este álbum, y no se pueden ir decepcionados.

Son 11 canciones y 51 minutos de machacarte constantemente las orejas, con canciones bien crudas, con harto redoble poderoso, como luchando con una fuerza superior en una batalla demencial, donde la idea es salir victorioso. Escuchar Ancient Kingdom es mas hardcore que estar en el set de filmación de la película 300. Dan ganas de tomar una espada y enfrentarse a un dragón o un monstruo de tres cabezas tirando llamas por las narices, y cortar cabezas de semidioses que te atacan sin piedad, cual vikingo enfervorizado. Esa sensación de urgencia, de supervivencia, de enfrentamiento, es una constante durante el disco, y las fluctuaciones de esa lucha, son la curva que lleva los tiempos y las melodías del disco.

Junto con la anteriormente nombrada, Clandestinity y Andrómeda construyen una trilogía en tres actos de una batalla épica, para escucharla a todo volumen. Precious Stones es una canción tremenda, de esas que se corean en vivo y saltando como enajenado, y al igual que Scorpion Breathe y Sultan’s Curse, no pueden faltar en los setlists de los conciertos cuando salgan de gira presentando el disco. Y el final es con Jaguar God, una canción de ocho minutos donde pareciera que al fin podemos hacer un balance, mirando y repasando el final del camino tortuoso, pasando desde la calma inicial, a la furia, para finalmente buscar la paz. Un pedazo de canción, para escucharlo con toda la atención del mundo.

Mastodon volvió con todo. Con un disco bacán para escuchar cuando falte motivación para levantarse o para enfrentar al mundo y sus problemas, porque faltan manos y gente para unirse a la lucha, así que valor, cabros. ¡Esto no ha terminado aún!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s